Quisiera que todo mundo tuviera un blog. O bueno, quisiera que todos mis amigos tuvieran un blog. No porque quiera que escriban mejor, sino porque creo que los conocería mas.
Siento que, si todos hiciéramos eso en lugar de entretenernos momentáneamente con las redes sociales, tendríamos relaciones (en el sentido amplio del término) mucho más satisfactorias.
Tampoco es que tengamos que dejar las redes sociales para escribir en una web más personal. Al menos en teoría. En la práctica, una vez que te metes más en esto, empiezas a perder el interés en la inmediatez y la estética prefabricada, en los cánones impuestos por otros. Poco a poco cambias eso por la lentitud, el silencio y la sensación de vaciarte (o vaciar un poco) en un texto compartido con el mundo.
Siento que las redes sociales son small talk, y los blogs son conversaciones. Parece lo contrario, porque escribir en un blog se siente como hablarle a nadie, como montar un templete frente a un graderío vacío. Pero no importa. Con el tiempo te das cuenta de que lo importante es lo que dices, no quién o cuántos lo escuchan. Y, además, el mensaje siempre termina llegando a alguien. Quizá no hoy, pero llega.
Ese es uno de esos encantos que al principio parecen una desventaja. Así como un diario no debería ser leído por nadie para no sabotear la honestidad propia con el miedo al juicio ajeno, escribir sin una audiencia aparente te obliga a concentrarte en el mensaje y no en las expectativas de los demás.
Después de años intentando dejar Instagram, hace seis meses decidí tomarme en serio esto de escribir un blog. Y un día, sin darme cuenta, había pasado una semana sin abrir Instagram. Así, sin más. Sigo ahí, porque me gusta, pero ya no ejerce sobre mí el magnetismo que tenía hace unos meses.
Y sí, me gustaría que todo mundo tuviera un blog. Pero tampoco hago mucho por convencer a nadie. Hablar de esto se siente un poco como ser un predicador de esquina, de esos a los que les sacamos la vuelta para evitar el contacto visual. Releyendo este texto, incluso yo siento que sueno como alguien que acaba de entrar a un culto y solo puede hablar maravillas de algo que, desde fuera, parece una obsesión.
Siento que acepté a Jesús en mi corazón. Y me da escalofríos escribir esa frase, aunque sea de broma.
4 comentarios:
matizeta • Jul 01, 2026, 6:49 AM
El título de esta entrada es mi deseo recurrente también.
No creo que tengamos que predicar, ni convencer a nadie.. sólo que nos encuentren navegando. Que ello despierte la curiosidad en el otro y las ganas de tener el suyo. Al menos eso me pasó a mí.
¡Felicitaciones y buen comienzo de este nuevo blog!
osvaldo • Jul 01, 2026, 11:39 AM
«Quisiera que todos mis amigos tuvieran un blog». Me siento 100% identificado con esa frase.
¡Buen inicio de blog!
𝗞𝗡𝗧𝗥𝗢 • Sep 24, 2026, 3:32 PM
¡Hola, Áxel!
Descubrí tu blog por el enlace que pusiste en tu perfil de Mastodon. Creo que este artículo es el primero cronológicamente hablando, ¿no? Muy interesante artículo, por cierto. Motivo por el que voy a citar algunos de tus enunciados.
> «Quisiera que todo mundo tuviera un blog. O bueno, quisiera que todos mis amigos tuvieran un blog. No porque quiera que escriban mejor, sino porque creo que los conocería mas».
Ocurre que tener un blog personal implica, al menos, dos aspectos: el técnico y el artístico.
Por el lado técnico, hay que registrar un dominio y alquilar un hospedaje. Tener conocimientos técnicos ayuda a personalizar más el espacio y el estilo. Si no se dispone de conocimientos, dinero y/o tiempo, quedan las plataformas de blog gratuitas, pero incluso eso es demasiado complejo para mucha gente. También, pienso que muchas personas, por tener un blog personal, podrían pensar que se están alejando de la «zona de acción», es decir, del micromundo de las redes sociales, y que, por eso, podrían terminar teniendo menos exposición y relevancia.
Por el lado artístico, hay mucha gente que no sabría sobre qué hablar, desde la nada, y —lo más curioso—: se siente intimidada al no contar con un límite pequeño de caracteres. Gente que puede sentirse cómoda con 500 o mil caracteres por mensaje, podría no saber muy bien qué hacer al disponer de muchísima más cantidad de caracteres al momento de redactar un artículo para un blog.
> «Siento que, si todos hiciéramos eso en lugar de entretenernos momentáneamente con las redes sociales, tendríamos relaciones (en el sentido amplio del término) mucho más satisfactorias».
Sí, aunque hay gente que con una plataforma de microblogging le sobra, que con 500 o mil caracteres de límite por mensaje está sobrada para expresarse.
> «Tampoco es que tengamos que dejar las redes sociales para escribir en una web más personal. Al menos en teoría. En la práctica, una vez que te metes más en esto, empiezas a perder el interés en la inmediatez».
Totalmente de acuerdo. Y esa es, para mí, una de las ventajas más subvaluadas de un blog, que no podrán ser descubiertas hasta redactar un blog propiamente dicho.
Por mi parte, ya de suscribí a tu blog vía fuente web en Mozilla Thunderbird y seguiré con atención tus futuras publicaciones. Y también leeré los otros artículos que ya han sido publicados.
Un cordial saludo desde el sur del continente y será hasta muy pronto.
Axel • Sep 25, 2026, 12:16 AM
> muchas personas, por tener un blog personal, podrían pensar que se están alejando de la «zona de acción», es decir, del micromundo de las redes sociales, y que, por eso, podrían terminar teniendo menos exposición y relevancia.
Yo creo que un blog no es para quien vive dependiente de la exposición y relevancia, del hit de dopamina constante. A veces esto se siente como escribir, enrollar la hoja, meterla en una botella y tirarla al mar. No hay feedback inmediato. No hay una palmadita en la espalda o una estrellita en la frente, esas cosas que el internet social nos enseña a buscar como única prueba de valor.
Así me sentía yo también, pero luego mi hit de dopamina se volcó hacia el proceso de tener una idea, masticarla, y eventualmente verla convertida en un texto "terminado", o incluso darme cuenta de que no era una buena idea, o no se sostenía, o estaba equivocada, y tirar el trabajo a la basura. Ambas son un logro.
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