Región Cuatro
Un blog para Latinoamérica y el Caribe

Hace unas dos semanas me topé con The Last Quiet Thing, de Terry Godier, y me hizo ver mis dispositivos de una forma distinta.

Siempre estoy hablando de mi constante búsqueda de calma, pero aun así, nunca había visto el asunto de los dispositivos desde ese ángulo: aparatos que nos hacen trabajar.

Entre tanta conversación sobre cómo las compañías de social media usan cada truco posible para obtener nuestra atención, perdemos de vista que hay otro lado, el nuestro, en el que nuestros propios dispositivos nos hacen interrumpir lo que estemos haciendo y prestarles atención decenas, incluso cientos de veces al día. Y si no ponemos atención ahí, hacemos muy poco, o nada, para mantenernos en control.

Esta fue la parte que me hizo pensar en mis hábitos al respecto (traducido libremente del inglés):

Hoy vas a abrir tu teléfono ochenta, noventa, o cien veces.

  • Descartar una notificación: 22%
  • Uso intencional: 20%
  • Revisar algo que hizo ping: 18%
  • Responderle a alguien: 15%
  • Actualizar, configurar o arreglar algo: 12%
  • Desbloquearlo y olvidar por qué: 8%
  • Administrar una suscripción: 5%

Tiempo de pantalla que tú elegiste: 35%
Tiempo que eligieron tus dispositivos: 65%

Así que decidí hacer unos cambios.

Ya era, antes de esto, muy selectivo con las notificaciones que dejaba activas en mi teléfono, pero era hora de ponerse en modo extremo. Dejé las notificaciones de llamadas (con el filtro activado para números desconocidos) y las de mensajes de texto (también con filtro, que recién me entero de que existe).

En Latinoamérica hay una cosa inevitable y frustrante: WhatsApp. Es imposible mantenerte comunicado, pedir comida o hacer prácticamente cualquier cosa sin WhatsApp. Deshacerse de él es una batalla que he peleado varias veces y perdido cada una de ellas, así que me decidí por una solución intermedia.

Archivé todas las conversaciones, menos las de mi familia cercana y mis tres mejores amigos. Esas son las únicas conversaciones que pueden interrumpirme. Todas las demás se atienden cuando yo lo decida.

Desactivé todas las notificaciones en el reloj, excepto llamadas y mensajes, que de cualquier modo ya vienen filtradas por el teléfono.

En la iPad apagué absolutamente todo. No necesito que ahi suenen mis mensajes, llamadas, FaceTime, y correos, mucho menos las demás. Dejé las aplicaciones instaladas, por si quiero hacer una videollamada con los niños, pero permanecen en silencio hasta que yo decido usarlas.

Ha pasado una semana y media desde que hice todo esto. Hace unos días olvidé el teléfono dentro del carro y pasaron horas antes de darme cuenta.

Así quiero que funcionen mis aparatos.


Este post es una reescritura en español de Quiet Tech, publicado en axel.mx en inglés.

Un comentario:

  • matizeta • Jul 14, 2026, 1:09 PM

    Es interesante como el grueso de la gente no presta atención a la cantidad de notificaciones inservibles que aparecen en el teléfono.

    En mi caso hace un tiempo tengo casi todo desactivado a excepción de WhatsAp. La uso para mi trabajo y la vida persona. No hay manera de eludirla pero si hay maneras de seleccionar las notificaciones que queremos tener dentro de ella.

  • ¿Comentarios?